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Innovación: la sangre vital de tu emprendimiento

Si estás dirigiendo o administrando una empresa y deseás que esta perdure en el tiempo, tenés que dedicar una buena parte de tu tiempo a innovar. Esto se debe a que, en un mundo en rápido movimiento, donde la gente espera que las cosas mejoren cada vez más y sean más económicas, la innovación es una ruta para adelantarse a la competencia.

A continuación te presentamos 7 formas de darle una nueva vida a tu empresa o emprendimiento a través de la innovación.

1- Creá un clima innovador. Goran Ekvall de la Universidad de Lund en Suecia ha definido tres condiciones necesarias para crear un clima de innovación, estas son: confianza, dinamismo y humor. Uno de los estudios de caso de Ekvall fue un periódico sueco donde el equipo que trabajaba en la sección de mujeres superó sistemáticamente a todos los demás equipos.

¿La razón? En pocas palabras, en este grupo confiaban el uno en el otro, tenían un alto nivel de energía y compartían un sentido del humor común.

2- Desarrollar la creatividad para lavar los platos. Según el Roffey Park Management Institute, la mayoría de los destellos de inspiración llegan a las personas cuando están fuera del trabajo y no están obligando a sus cerebros a encontrar soluciones a sus problemas. 

Para algunos, las ideas surgen mientras cortan el pasto, arreglan el jardín o sacan al perro a pasear. En el caso de Isaac Newton, era una manzana en la cabeza mientras estaba sentado en el jardín, Arquímedes, obtuvo la idea en el baño. Para otros es mientras lavan los platos; por eso Roffey Park llama a estos destellos de intuición: “creatividad de lavado”.

3- Realiza nuevas conexiones. Hacer nuevas conexiones que sumen a las características existentes de tu producto o servicio, es una forma popular de innovar. Akio Morita, presidente de Sony, dijo que inventó el Walkman porque quería escuchar música mientras caminaba entre tiros en su campo de golf. Su equipo simplemente armó dos productos aparentemente incompatibles: una grabadora y una radio de transistores.

4- Descubre lo que la gente necesita. La necesidad es un gran aliado para la innovación. Tomemos, por ejemplo, papel de escribir. Los chinos ya habían hecho papel con trapos alrededor del año 100 a. C, pero como no había necesidad de él, no salió nada. 

Pero cuando llegó a Europa en la Edad Media, cuando la escritura ya estaba de moda, el suministro de trapos y telas gastadas pronto se secó. Fue entonces cuando un naturalista francés descubrió que las avispas construyen sus nidos masticando madera en un puré que se secaba en capas delgadas. En los próximos 100 años, todo el papel se fabricó utilizando la idea de la pulpa de madera.

5. Prueba, prueba, prueba. La prueba de productos es la forma en que la mayoría de los inventores y empresas se dedican a la innovación. Puede que no sea la ruta más rápida hacia el éxito, pero a menudo es la más segura. Jonas Salk, por ejemplo, descubrió la vacuna contra la polio pasando la mayor parte de su tiempo probando y probando y descubriendo continuamente qué no funcionaba. 

Thomas Edison, el inventor de la bombilla de filamento, registró 1300 experimentos que fueron un completo fracaso. Pero pudo seguir adelante porque, como dijo, conocía 1300 formas en las que no iba a funcionar.

6. Adoptar y adaptar. Un enfoque relativamente fácil de la innovación es darse cuenta de cómo otros enfrentan los problemas y luego adaptar sus soluciones a las suyas. Se conoce como adaptarse y adoptar.

Es lo que hicieron los relojeros Swatch cuando se dieron cuenta de que cuanto más confiables se volvían sus relojes, menos gente necesitaba reemplazarlos. ¿Su solución? Tomaron prestada una idea del mundo de la moda y las colecciones, convirtiendo sus relojes en atractivos accesorios de moda. Ahora la gente compra relojes Swatch no solo para saber la hora, sino porque están de moda y es genial hacerlo.

7. Aprende lecciones de la naturaleza. Si realmente querés ser inventivo, no podés vencer a la naturaleza. El mundo de la naturaleza nos brinda un suministro interminable de prototipos para usar en nuestro propio mundo. 

El Velcro, por ejemplo. El velcro fue patentado por Georges de Mestral en 1950 después de regresar de un viaje de caza cubierto de pequeñas rebabas que se habían adherido a su ropa por pequeños ganchos superpuestos. De Mestral se dio cuenta rápidamente de que aquí había una técnica ideal para unir material. De repente se inventó una forma completamente nueva de hacer las cosas.

La historia del mundo es la historia de la innovación. Thomas Kuhn calificó cada aceptación de una nueva innovación como un cambio de paradigma. Porque una vez que se acepta una nueva innovación, el mundo ha cambiado para siempre y nunca podrá volver a ser como era.

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